Puebla de Zaragoza, México ¡Ahhh qué chula es Puebla! 1º parte

     La primera vez que salí de viaje, sentí una sensación extraña era como una adrenalina y un morbo de conocer otra ciudad que no fuese la mía. Hace 5 años hice mi primer viaje y lo hice en grupo pues asistimos a un congreso de italiano como sede la BUAP. Que mejor manera de incursionarme en este oficio y dándome la patadita de la buena suerte así lo hizo el Estado de Puebla. Había escuchado, leído y visto tantas cosas sobre esta ciudad que cuando la tuve enfrente mio estaba totalmente impactada por la belleza de su arquitectura, historia y sobre todo su sabrosa gastronomía.

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Centro histórico de Puebla, Palacio de gobierno
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Catedral de Puebla

     Puebla se presenta sola, el simple hecho que te de la bienvenida dos de los volcanes más altos del hemisferio, se trata del Popocatépetl y del Iztaccíhuatl esta uno servido. Es una majestuosidad ver a esos dos gigantes de la naturaleza pasar enfrente a tus ojos, quedarte horas contemplando como los rayos de sol pasa sobre sus faldas dándole como toque final un manto de ese polvo blanco.

Recuerdo que llegamos a las 6am a la plaza principal. Hacía un frío de la ¡chingada! Era la primera ves que usaba un abrigo oficialmente hahaha pues en Tabasco lo mínimo es 14 grados (Ya es frío para el tabasqueño) y sentir 5 grados era el ártico para mi. Lo primero que vimos fue la catedral de la ciudad es realmente bellisima tanto por dentro y fuera, admiro mucho la arquitectura de aquella época, cada detalle, las pinturas que son originales en fin todo. A pesar de mi ateísmo soy  de las personas que cuando llega a una ciudad lo primero que visito son las catedrales por el simple hecho de su fachada e  historia. La catedral de Puebla esta en el TOP No 1 de las catedrales que he visitado del país. Una vez le pregunte a un español ¿Por qué construyeron tanta iglesias en Puebla? a lo que me contesto – “Por que no tenía en que gastar el dinero” -.

Estuve 5 días en Puebla, no fueron suficientes para conocer sus alrededores pero lo poco que pude conocer me dejo con ganas de más. Nunca he ido a Europa sólo la he visto por fotos pero al caminar por sus calles realmente me sentí en alguna ciudad europea. ¡Que huevo de los españoles! construir  365 iglesias en la ciudad en cada esquina se encuentra una con diferente santo incluso hasta con el mismo. Sus calles son totalmente bellas aunque no entendí ese rollo de poniente y oriente (soy remala con los números) la única que pude ubicar es la 5 de mayo. Por las mañanas hace frío por las tarde algo de calor pero por las noches vuelve a bajar la temperatura y como se antojan unos tamalitos con un atolito caliente que solo puebla  te puede ofrecer.

DSC03987 DSC03996 como turista que era (En aquél tiempo la palabra mochilera no existía en mi vocabulario) pagamos para touribus el cuál nos llevo a los lugares más importante de la ciudad y cultivarnos algo de historia. Nos llevo al monumento del Coronel Ignacio Zaragoza y al lugar donde fue la batalla de Pueblo en el cuál también participo Porfirio Díaz pero definitivamente el que se llevo los créditos del recorrido fue la leyenda de esos dos hermoso volcanes el cuál les platico:

“Hace ya miles de años, cuando el Imperio Azteca estaba en su esplendor y dominaba el Valle de México, como práctica común sometían a los pueblos vecinos, requiriéndoles un tributo obligatorio. Fue entonces cuando el cacique de los Tlaxcaltecas, acérrimos enemigos de los Aztecas, cansado de esta terrible opresión, decidió luchar por la libertad de su pueblo. El cacique tenía una hija, llamada Iztaccíhuatl, era la princesa más bella y depositó su amor en el joven Popocatépetl, uno de los más apuestos guerreros de su pueblo.

Ambos se profesaban un inmenso amor, por lo que antes de partir a la guerra, Popocatépetl pidió al cacique la mano de la princesa Iztaccíhuatl. El padre accedió gustoso y prometió recibirlo con una gran celebración para darle la mano de su hija si regresaba victorioso de la batalla. El valiente guerrero aceptó, se preparó para partir y guardó en su corazón la promesa de que la princesa lo esperaría para consumar su amor. Al poco tiempo, un rival de amores de Popocatépetl, celoso del amor de ambos se profesaban, le dijo a la princesa Iztaccíhuatl que su amado había muerto durante el combate. Abatida por la tristeza y sin saber que todo era mentira, la princesa murió.

Tiempo después, Popocatépetl regresó victorioso a su pueblo, con la esperanza de ver a su amada. A su llegada, recibió la terrible noticia sobre el fallecimiento de la princesa Iztaccíhuatl. Entristecido con la noticia, vagó por las calles durante varios días y noches, hasta que decidió hacer algo para honrar su amor y que el recuerdo de la princesa permaneciera en la memoria de los pueblos.

Mandó construir una gran tumba ante el Sol, amontonando 10 cerros para formar una enorme montaña. Tomó entre sus brazos el cuerpo de su princesa, lo llevó a la cima y lo recostó inerte sobre la gran montaña. El joven guerrero le dio un beso póstumo, tomó una antorcha humeante y se arrodilló frente a su amada, para velar así, su sueño eterno. Desde aquel entonces permanecen juntos, uno frente a otro. Con el tiempo la nieve cubrió sus cuerpos, convirtiéndose en dos enormes volcanes que seguirán así hasta el final del mundo.

La leyenda añade, que cuando el guerrero Popocatépetl se acuerda de su amada, su corazón que guarda el fuego de la pasión eterna, tiembla y su antorcha echa humo. Por ello hasta hoy en día, el volcán Popocatépetl continúa arrojando fumarolas.

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Volcan “Don Goyo”

En cuanto al cobarde tlaxcalteca que mintió a Iztaccíhuatl, presa del arrepentimiento por la tragedia que desencadenó, fue a morir muy cerca de su tierra. También se convirtió en montaña, el Pico de Orizaba, otro de los volcanes de la región, y desde muy lejos, vigila el sueño eterno de los amantes que ya nunca se podrán separar.

Esta leyenda ha pasado de generación en generación desde la época del Imperio Azteca, cuyo florecimiento data del siglo XIV, y la importancia que se les daba era evidente ya que desde ese tiempo que les otorgó los nombres que actualmente poseen.

Popocatépetl deriva su nombre del verbo náhuatl “popoa” que significa “humo” y del sustantivo “tepetl”, que quiere decir “cerro”, así que su nombre significa literalmente “Cerro que Humea”, debido a que desde esa época emanaba ya, su tan característica fumarola.

Popularmente es conocido como “El Popo”, aunque las poblaciones asentadas en sus faldas lo conocen con el cariñoso mote de “Don Goyo”.

Iztaccíhuatl, el otro volcán, deriva su nombre de los vocablos nahuátl “iztac”, que significa “blanco” y “cíahuatl” que se interpreta como“mujer”, por lo que su nombre se traduce como “Mujer Blanca”. Actualmente es mejor conocida como la “Mujer Dormida” debido a su característico perfil que asemeja a una mujer recostada con la cara hacia el cielo.

¿Les gusto? linda la historia de estos dos volcanes. 

El recorrido tarda mas o menos como 1 hora y media pero vale la pena. De las tantas iglesias que alberga Puebla una de mis favoritas y definitivamente es belleza desde que entras es la iglesia de los Dominicos ¡hermosa! madera bañada en oro en donde alberga a la Virgen de la Asunción (espero no equivocarme)  para aquellos que han ido o viven en Puebla no me dejarán mentir. Lo que también note es que hay mucho turismo alemán pues después de algunos años un profesor nos contó que en Puebla esta la matriz de la Volswagen (como se escriba :P)

Les comparto algunas fotos.-

Esta es tan sólo una parte de recorrido por la bella Puebla que aún no les cuento la de Cholula.

¡Vive México! ¡Vive lo tuyo!

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Dentro de la catedral de los dominicos
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Fuerte donde ocurrió la batalla del 5 de MAyo
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Lo que un día fue el campo de batalla.
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Monumento al general Zaragoza, sus restos yacen allí y con la mano señala el lugar donde se efectuó la batalla que ganaron a los franceses.
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La bella catedral de Puebla
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