30 días a dedo por la Patagonia. Argentina. 2 Parte.

    10940998_10208034952652021_8919267567761720464_nCumplí 2 años en la ruta ¡El mejor aniversario de mi vida!… Aún me falta mucho por descubrir pero me siento feliz de llevar una relación con mi mochila y con la vida. ¿Qué más le puedo pedir a está pinche vida?

Leyendo El Alquimista  me identifique con este párrafo el cuál me recordó cuando llegué a Ushuaia un sueño cumplido desde que tome la mochila.

    “El muchacho cayó de rodillas y lloró. Daba gracias a Dios por haber creído en su Leyenda Personal y por haber encontrado cierto día un rey, un mercader, un inglés y un alquimista. Y, por encima de todo, por haber encontrado a una mujer del desierto, que le había hecho entender que el Amor jamás separará a un hombre de su Leyenda Personal”

     En la ruta se aprende a sonreír, ser humilde, ser sencillo, ser tolerante, se aprende hacer nuevos amigos, se aprende hablar con la verdad, se aprende hacer independiente, se aprende a pedir las cosas con un “POR FAVOR Y GRACIAS”  pero se aprende a perder el miedo sobre todas las cosas.

    

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El buen Osvaldo, camionero argentino que nos llevo hasta Río Gallegos.

No fui buena para las matemáticas y hasta el sol de hoy nunca lo seré pero con estos 11 meses en Sudamérica me entraron los números, la lógica y los cálculos como agua por la boca. Aprendí a sacar kilómetros por horas JA JA JA 260 kilómetros son 3 horas de viaje en carro con 100 de velocidad  JA JA JA y 1000 kilómetros son aproximadamente 12 horas en carro. Aprendí las señas que te hacen los conductores argentinos cuando estas pidiendo dedo; si te hacen con la mano como un saquito (como los italianos) quiere decir “¿A dónde vas? ¿Qué hacés?; sí te hace con un dedo y lo gira significa que “sólo conduce dentro del pueblo”;  con la mano recta indicándote izquierda o derecha quiere decir que “van a la siguiente entrada”; dedo índice derecho significa “voy aquí cerca”; con las dos palmas de la mano cruzándola “no puedo llevarte” o “estoy lleno atrás”; ´sí te suenan el clapson es un saludo y “Mucha suerte”.

     En la ruta 3 de nuevo con las mochilas rumbo a Río Gallegos caminando unos 500 metros un Remisse nos pregunta ¿Para dónde van? Le respondí – : Río Gallegos -. ¡Chicos súbanse! Nos venía platicando en la ruta que su hijo igual estaba en el camino de los viajeros y que se encontraba en Canadá. También hace dedo  nos dijo el tipo. Como para regresar toda esa energía y ayuda que ha recibido su hijo en la ruta, él va subiendo mochileros siempre y cuando puedo hacerlo. Eso pude notarlo mucho en la Patagonia. La mayoría de los argentinos tienen la cultura de levantar y hacer dedo.

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Atardecer en estación de Servicio en San Julian, Argentina. Patagonia

En el desvió para Calafate y en medio de la nada nos dejó Gustavo. Caminamos unos metros y con la compañía de los guanacos, levanté el pulgar y allí estaba Luis un camionero muy divertido durante toda la ruta. Él nos llevó hasta Río Gallegos. Estando Río Gallegos no teníamos donde  pasar la noche. Llegamos a una estación de servicio y prestamos la clave de WIFI, tanto Paulo como yo nos pusimos pilas para buscar algún lugar para pasar la noche. Paulo por su lado buscaba hostales y yo por couchsurfing; mi compañero había encontrado un hostal que costaba 200 pesos ¡Plata que no estaba en mi presupuesto! Ya que solo viajaba con 430 pesos argentinos con eso viajar por la Patagonia es casi imposible pero en caso todo es posible.

   

 

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Agus, nuestra couch de Río Gallegos.

Mientras Paulo salió a buscar el hostales, yo le seguía siendo fiel al couchsurfing y quizás alguien podría ayudarnos en ese momento, a los 10 minutos recibo respuesta de una couch no podía creer en mi suerte, por minutos ya estaba buscado algún lugar a donde acampar con ese frío y vientos terribles que hace en Río Gallegos. Había tenido la posibilidad de que una señora nos ayudará pero cuando supo que sólo me podía ayudar a mí y no a Paulo rechace la oferta pues, estaba viajando con mi amigo no sola.

    

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Silvia y Paulo. Enseñando hacer tortillas.

Nuestro ángel de Río Gallegos se llama Agustina, la protagonista su madre Silvia y el resto de su familia nos recibieron en su casa, pasamos dos noches con ellos para reponer fuerza. Esa noche cenamos pizza que la propia Agustina preparo. Silvia es todo un personaje en casa, lo que remarcaba con orgullo era su época dorada de mochilera. Comprendía perfectamente el estatus de un viajero como nosotros, nos ayudó tanto en comida, recomendaciones para Tierra del Fuego y demás accesorios para el frío. De ella obtuve unos tenis (zapatillas) que tanta falta me hacían para esta travesía que estaba emprendiendo. En esa casa, como Silvia la antagonista era Chicharo su gata de 18 años que ya no podía ver, la piel le colgaba pero el olfato aún le funcionaba. El pacto de amistad con su dueña era de chiste pues, sí la gata quería salir hacer del baño a cualquier hora de la madrugada avisaba a sus dueños para que bajaran abrirle la puerta y esperar que regresará para dejarla entrar, esos nos platicaba Silvia. Las conversaciones de Silvia eran muy entretenidas desde hablar de la gata como de la ex presidenta. En lo particular, no me interesa la política argentina pero era muy gracioso como hablaba de ella lo que pude notar en todos sus discurso y me quedo más que claro que  querida no era en su familia JA JA JA JA.

    

Vientos de 100km/hr hasta 120 km/hr fueron aquellos que nos tocaron. Río Gallegos ha sido de las ciudades más aburridas que pude notar en esta parte de la Patagonia, se puede llegar hasta los pingüinos pero ¡No estaba tan motivada! Para ir. A la mañana siguiente, Silvia junto Agustina nos hizo el favor de llevarnos al control para hacer dedo para Río Grande que era nuestra siguiente ciudad. Nos registramos al salir, la policía había hablado con un camionero para hacernos el favor de llevarnos hasta Río Grande. El camionero muy amable nos dejó subir al camión. Gustavo como se llama  nuestro amigo, nos advirtió de que no lleváramos frutas, semillas y comida pero sobre todo ¡DROGAS! La fruta nos la comimos, las hojas de coca las tiramos ya que, la aduana chilena son algo especiales para entrar a ese pedazo territorio de 400 km. Nos bajamos e hicimos el papeleo, la revisión de mochilas… Cuando viaja colombiano y mexicana es una buena dupla pero no buena para las oficinas migratorias JA JA JA JA estamos en el ojo de cualquiera… Somos muy populares con algunos temas del narcotráfico.

    

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El buen Gustavo nos llevo de Río Gallegos a Río Grande.

Esperando a Gustavo para continuar la ruta, los oficiales de la aduana lo hacen para un lado y le empiezan a revisar todo el camión incluso tuvieron que ir a buscar a los perros si en dado caso tenía drogas el camión. En eso, nos habla el camionero y nos dice que nos subamos que teníamos que volver de nuevo a Río Gallegos  ¡Queeeeee! Con mi cara de frustración nos volvimos y nos platicó Gustavo que no lo dejaron pasar  pues tenía un precinto abierto en la puerta de la caja (tipos candados) y eso hacía dudar a los oficiales de que quizás podría llevar drogas. Una semana antes, nos decía Gustavo que había incautado 8 kilos de cocaína en un camión, había pasado 3 zonas fronterizas y en la aduana argentina de Tierra del Fuego se percataron de ello. Es por ello que, estaban más pilas con las revisiones hasta el punto de que Paulo se acerca para checar que estaba pasando el oficial chileno se percató de su acento colombiano y empezó a preguntarle si traía drogas le paso el perro para olfatearlo y lo empezó a revisar. ¡Mala experiencia para Paulo!

   

Nos regresamos, Gustavo nos dejó en la estación de buses para asegurar el viaje le dejamos las mochilas y tomamos las de mano. Nos prometió que no iría a buscar en cuanto solucionará la cuestión del precinto él tenía por seguro que se arreglaba el mismo día pero ¡Ohhhhh sorpresa! Pasamos la noche en la estación con un frío ¡terrible! Podríamos regresar de vuelta a casa de Silvia pero no quería abusar de su generosidad y por mi cuenta me quedé en la estación de bus. Paulo me sugirió que llamáramos a su casa pero mi respuesta fue: -NO – .

Pasamos frío, hambre llego un momento donde me dolían los huesos con tal temperatura. Nos tuvimos que meter a un cajero que estaba adentro de la estación y quizás así no pasar tanto frío pero ¡imposible! Dormimos terrible mal con la espera que Gustavo nos fuera a buscar lo anunciábamos con ancias.El reloj marcaba las 9 de la mañana y ni sus luces, las 11 y ya estaba pensado que quizás se fue sin nosotros y lo peor nuestras mochilas con él.

Eran las 12 de la tarde y el camionero ni sus luces; con mi preocupación me fui a donde revisan a los camiones cuando los regresan de la frontera. Pregunte y di los datos de la empresa. Cuando subo a un camión me fijo mucho en la empresa o logotipo. En la recepción me dicen que le han dado de alta al camión ¡Me puse blanca! Y me dije: – “Bueno al menos las mochilas ya llegaron a Tierra del Fuego” – con mi cara de “nimodo” trataron de localizarlo y después de unos minutos nos dijeron que estaba en Río Gallegos.

  

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Este letrero se ve en toda la Argentina.

Al final, nos fue a buscar a la terminal y a las 3 de la tarde estábamos en la ruta hacía Río Grande. Pasamos de nuevo la aduana chileno y dando el visto bueno partimos rumbo al estrecho de Magallanes. Es preferible que cuando hagas dedo el camionero te lleve hasta la embarcación y no bajar hasta que este adentro del contenedor sino tendrás que pagar por ello. No tengo idea de cuánto es su costo.

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Atardecer en Tierra del Fuego, en la parte Chilena.

 Más de 250 km de tierra chilena para volver a entrar a la Argentina. Frontera que chilenos y argentinos se detestan a morir, es tal xenofobia que suele ser hasta de risa como fue mi caso. A las 9 de la noche estábamos llegando a Río Grande descansamos allí para concluir la expedición a Ushuaia.

Gracias a todos por leerme. Les deseo un ¡Feliz año! Un feliz año de éxito, sueños y caminos.

Les dejo como siempre mi número de cuenta por si quieren apoyarme con lo mínimo y continuar mi ruta.

¡Hasta la próxima!

Cuenta SANTANDER: 60-56308464-6

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